lunes, 23 de abril de 2018

Mindfulness: ¨mi mente en la botella¨

¨Con la meditación sabes cómo cuidar de las cosas que ocurren en tu interior y sabes cómo cuidar de las cosas que ocurren a tu alrededor.¨
(Thich Nhat Hanh)

Comienzo la semana hablándoos de las botellas de la calma es una herramienta ideal para actividades relacionadas con la meditación (mindfulness) y relajación. 

¿Qué objetivo tienen?
La idea principal para trabajar con ellas es retomar los momentos de tranquilidad y así poder reconocer e identificar las emociones. 

¿Para qué usarlas?
Son útiles para trabajar: 
la relajación (a mí particularmente me es útil para vuelta a la calma tras actividades excitantes o momentos de más ajetreo) 
- atención mantenida: observamos cómo las partículas de purpurina y/u pequeños objetos van flotando y bajando.
- regular estados emocionales en momentos de tensión, algo así como un ¨tiempo fuera¨ dentro del aula y de manera guiada. 

¿Por qué usarlas?
- Porque todas/os necesitamos de mecanismos de autorregulación fisiológica y emocional ante situaciones de estrés y este método (al igual que otros muchos) es una buena herramienta para aprender a calmar la mente y la tensión corporal que a veces se generan tras momentos de estrés o emociones que ¨desbordan¨.
- Porque el simple hecho de prestar atención ya supone un reto para algunas/os alumnas/os (sobretodo para las/os impulsivas/os, desatentas/os, con dificultad para mantener la atención...) así que es una buena manera de iniciar a nuestro alumnado a mantener la atención durante mayores periodos de tiempo (por eso viene tan bien cuando el alumnado es pequeño). 

Yo llevo un tiempo practicando meditación y este curso he empezado a hacer actividades con mis niñas/os y es impresionante los resultados que da y cómo son ellas/os quienes piden hacerlas o cómo van identificando cuándo parar porque no se sienten bien. 
Así que el propio hecho de prestar atención a algo ajeno a nuestro alrededor hace que nos calmemos y reconozcamos mejor si hay tensión en nuestro interior e incluso a ponerle nombre a lo que nos pasa. 

 ¿Cómo ocurre este proceso?
Prestando atención a tus sensaciones, dejas de estar atenta/o a los pensamientos y eso hace que la tensión, el nerviosismo y la preocupación decrezcan, ya que estás centrada/o en las sensaciones del cuerpo. Esto a su vez provoca que puedas reconocer dónde está la tensión física, si el ritmo cardíaco está acelerado, si la respiración es intranquila y entrecortada...¡es impresionante cómo en unas pocas sesiones son capaces de autorregularse!

Otra ventaja de trabajar con ellas es que en caso de que haya momentos de tensión y frustración donde el alumnado no quiera hablar, ser abrazado o simplemente quiera estar solo, es ideal para ¨descargar esa tensión¨ ya que cuanto más se agite la botella más se mueven las cosas que haya dentro, y así se genera calma a nivel muscular tras dejarla de nuevo quieta y observar que todo lo que hay dentro vuelva abajo. Con lo cual también puede servir para hacer ejercicios de tensión-relajación. 

¿Cómo se hacen?
¡Es bien sencillo! Sólo necesitamos unas botellas (yo recomiendo que sean de plástico por seguridad).
Pegamento con purpurina y colorante alimenticio; a mí me gusta añadir un extra de purpurina para que tenga más brillo y también añado algunos elementos (que luego nos ayudan a fijar la atención).
Por seguridad, también recomiendo sellar las botellas después (yo les puse silicona) para asegurarnos de que no hay fugas ni sorpresas inesperadas (como que a alguien se le ocurra abrirlas jajajajajaja). 



Sé que muchas/os de vosotras/os también las usáis así que estaré encantada de compartir ideas de trabajo y experiencias sobre cómo las usáis en clase.
¡Feliz comienzo de semana! :)